El mundo, al borde de la hecatombe

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 Por Jorge Santa Cruz

El presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, no es el mismo que, como candidato, se enfrentó al Estado Profundo, es decir, en palabras de Thierry Meyssan, “a la parte de la administración a cargo de mantener la continuidad del Estado más allá de la alternancia entre los grupos políticos”.¹

Algunas de las cabezas visibles de esta estructura metaconstitucional son Hillary Clinton, Barack Obama, el clan Bush y John McCain.

El Estado Profundo se nutre de la sangre de los pueblos, por medio de lasguerras y los actos terroristas, a los que atribuye simbolismos esotéricos. Adicionalmente, les arrebata sus recursos naturales y sus activos financieros.

Los sectores independientes de la opinión pública internacional, vieron con esperanza la llegada de Trump a la Casa Blanca, el 20 de enero de este año, porque, en su agenda, figuraban la aniquilación del terrorismo islámico y el acercamiento con las otras superpotencias: Rusia y China.

Sin embargo, siete meses después, luego de una serie de maniobras fallidas, Trump da la mejor muestra de subordinación al Estado Profundo, con el despido de su principal asesor en asuntos estratégicos, Steve Bannon.

La salida de Bannon se produce unas cuantas horas después de que declarara que una solución militar a la crisis coreana es inviable, debido a las millones de muertes que provocaría a Corea del Sur. También, de los atentados en Barcelona, que dejaron 14 muertos y un centenar de lesionados.

Bannon sabe cómo patrocina el Estado Profundo al terrorismo islámico; por eso, a Clinton,Obama y compañía les era indispensable sacarlo de la Casa Blanca.

Además, Bannon se oponía a la guerra contra Corea del Norte, debido a que provocaría 10 millones de muertes en Corea del Sur.

Con el despido de Bannon, Trump demuestra que ya claudicó.

Por lógica, el Estado Profundo seguirá con sus guerras simbólicas y con sus crímenes terroristas.

Como su engendro del Emirato Islámico está a punto de ser derrotado en Siria e Irak, lo utilizará más en Occidente -incluso en los Estados Unidos-, donde Trump declaró que las fuerzas de seguridad de su país están en alerta, tras los ataques terroristas que dejaron 14 muertos y 130 lesionados, enBarcelona.

De manera paralela, el Estado Profundo presionará más y más a Trump en el sentido de atacar aCorea del Norte, con el fin de permitir al complejo militar, industrial, financiero y mediático de los Estados Unidos revitalizar sus fantásticas ganancias a costa de los coreanos.

En cuanto al terrorismo, lo seguirán utilizando en Occidente con el propósito de imponer legislaciones cada vez más perversas a los ciudadanos, so pretexto de combatir a los terroristas. Recordemos el Acta Patriótica de George Bush Jr., aprobada por el Congreso de los Estados Unidosdespués de los atentados del 11 de septiembre de 2001.

Conclusión

El Diccionario de la Real Academia Española refiere que la palabra “hecatombe” tiene cuatro acepciones:

  1. Mortandad de personas.
  2. Desgracia, catástrofe.
  3. Sacrificio de 100 reses vacunas u otras víctimas, que hacían los antiguos a sus dioses.
  4. Sacrificio solemne en que es grande el número de víctimas.²

La claudicación de Trump -por lo tanto- acelerará la catástrofe mundial que preparan los sacerdotes del Estado Profundo, con más actos terroristas teledirigidos -incluso en Estados Unidos- y con la guerra en Corea, tal y como se planeaba en el equipo de la hoy ex candidata presidencial estadounidense, Hillary Clinton.

Referencias:

  1. Thierry Meyssan: El establishment estadounidense contra el mundo. Red Voltaire. Recuperado el 18 de agosto de 2017. http://www.voltairenet.org/article197284.html
  2. Real Academia Española. “Diccionario.” Recuperado el 18 de agosto de 2017. http://dle.rae.es/?id=K4hadmw
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¿Por qué Peña no reclama al New York Times?

Jorge Santa Cruz. Foto actualizada
Jorge Santa Cruz

Por: Jorge Santa Cruz (*)

El presente artículo se publicó originalmente en Voces del Periodista Diario.

El presidente Enrique Peña Nieto tardó cuatro días en pronunciarse acerca del presunto espionaje de su gobierno a periodistas, denunciado por un periódico norteamericano, el New York Times (NYT), que como se sabe, difunde contenidos bajo pedido.

El desprestigio del NYT no justifica la tardía reacción del jefe del Ejecutivo federal.

Como era lógico, Peña negó cualquier acto de espionaje y ordenó a la Procuraduría General de la República deslindar responsabilidades y aplicar la ley. Sólo que ese discurso esta tan, pero tan manoseado, que ya la ciudadanía crítica no lo cree.

Lo que es cierto, sin embargo, es que el Presidente de la República tiene todo el derecho a declarar lo que más le convenga, como eso de que las labores de Inteligencia del gobierno a su cargo apuntan a garantizar la seguridad de la sociedad.

Por lo demás, eso de que el gobierno no espía a periodistas, está por verse. Hasta no ver, creer.

En cuanto a que la Inteligencia se hace para garantizar a la sociedad, también es un argumento débil, porque el Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN) ha sido incapaz de neutralizar -por ejemplo- a la empresa israelí que cita el NYT.

Permítasenos señalar, de manera adicional, que el Estado mexicano se ha quedado petrificado ante la filtración del NYT.

Lo que pasa, finalmente, es que la Inteligencia mexicana ha sido supeditada a la Inteligencia yanqui, desde -por lo menos- Vicente Fox para acá. Tanto, que actualmente las agencias de seguridad y espionaje de las barras y las estrellas tienen sus oficinas muy cerca de la Columna de la Independencia o, para mejor decir, de la Embajada de los Estados Unidos. ¿O no, señor Presidente?

Juárez: títere de la Doctrina Monroe

El pasado sábado, 17 de junio, se llevó a cabo un homenaje luctuoso al emperador Maximiliano de Habsburgo y a los generales de División, Miguel Miramón y Tomás Mejía, en la Capilla del Cerro de las Campanas, en Querétaro, organizado por el Frente Nacionalista de México y otras organizaciones ciudadanas.

El periodista Jorge Santa Cruz, director de Periodismo Libre, fue uno de los oradores. Su discurso giró en torno a las ideas expuestas a continuación

Fusilamiento de Maximiliano, Miramón y Mejía. Especial
Fusilamiento de Mejía, Miramón y Maximiliano, efectuado el 19 de junio de 1867 en el Cerro de las Campanas, de la ciudad de Querétaro. Foto: Especial

Por: Jorge Santa Cruz (*)

El emperador Maximiliano de Habsburgo y los generales de División Miguel Miramón y Tomás Mejía fueron fusilados porque lucharon, en realidad, contra la Doctrina Monroe y el Destino Manifiesto.

El primer emperador, Agustín de Iturbide, había hecho lo mismo y también terminó sus días en el paredón.

Hoy podemos ver con toda claridad que los dos Imperios mexicanos sucumbieron ante el mismo enemigo: el extraño régimen republicano federalista, instalado por la Masonería en los Estados Unidos, con el fin de promover la sedición internacional e imponer un gobierno mundial.

Los cuatro mártires, Iturbide, Maximiliano, Miramón y Mejía, tuvieron claro -de una manera o de otra- que habían luchado contra un poder internacional que era y es, enemigo de la religión católica y de los conceptos cívicos más elevados: Nación y Patria.

Osaron desafiarlo y fueron ejecutados para satisfacer la sed de venganza de los sumos sacerdotes de la escuadra y el compás.

Juárez, el verdadero traidor

Desde hace 150 años, la historia oficial se ha dedicado a denigrar a Maximiliano, Miramón y Mejía.

Benito Juárez. Banco de México
Benito Juárez. Foto: Banco de México

Al Emperador lo ha puesto como un hombre ambicioso de poder. Lo cierto es que fue Juárez el que incurrió en cualquier cantidad de delitos con tal con tal de ser reconocido como el jefe del “Supremo Gobierno de México”.

A Miramón y Mejía les endosó el epíteto de traidores. Ambos fueron soldados que nunca rehuyeron el combate. Juárez, en cambio, se la pasó huyendo, cobijado por las tropas liberales.

El traidor fue don Benito. Demos algunas pruebas:

Fue Juárez el que asumió el poder a principios de 1858, de manera ilegal, contraviniendo las disposiciones aprobadas por los diputados liberales.

Fue Juárez el que, antes de salir huyendo de Guadalajara, delegó el poder en un cubano, el general Anastacio Parrodi.

Fue Juárez el que abandonó el país el 11 de abril de 1858, con rumbo a Panamá, Colombia, Cuba y Estados Unidos, con lo que canceló cualquier viso de legalidad, a su gobierno, en el supuesto de que hubiera tenido alguno.

Fue Juárez el que reapareció en Veracruz el 4 de mayo de 1858, tras dejar vacío el pretendido gobierno constitucional, por espacio de tres semanas.

Fue Juárez el que impidió, por decreto del 8 de noviembre de 1865, que el general Jesús González Ortega, a la sazón presidente de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, lo sucediera como Presidente de la República.

Melchor Ocampo. INHERM
Melchor Ocampo. Foto: INEHRM

Fue Juárez el que consintió, en 1859, que José María Mata, yerno de Melchor Ocampo, ofreciera en hipoteca la Península de la Baja California, a los Estados Unidos, a cambio de 12 millones de pesos.

Fue Juárez el que ordenó, en ese 1859, el infame Tratado McLane-Ocampo que, entre otras cosas, otorgaba a Estados Unidos el control, a perpetuidad, del Istmo de Tehuantepec y le concedía, además, el uso de la fuerza militar, en territorio nacional, cuando así fuera dispuesto por el gobierno yanqui.

Fue Juárez el que solicitó directamente el ataque de tres barcos de guerra de los Estados Unidos contra dos naves mexicanas que estaban al servicio del gobierno del general Miguel Miramón, en Antón Lizardo, Veracruz, el 6 de marzo de 1860.

Por culpa de Juárez, la marinería yanqui mató e hirió a mexicanos en aguas mexicanas. La historia oficial guarda un cómplice silencio sobre todo esto.

El ameritado historiador mexicano, Luis Reed Torres, hace una justa valoración de la guerra de reforma y del Segundo Imperio.

En otras palabras, en el libre juego de las fuerzas nacionales es claro que los liberales estaban perdiendo la Guerra de Tres Años o Guerra de Reforma (1858-1860) y que, en esas condiciones, recurrieron a los Estados Unidos, su aliado natural por años, a fin de vencer finalmente a los conservadores. Aquéllos fueron, pues, sin duda alguna, los primeros en recurrir al exterior para aniquilar a su enemigo interno. Y asentar esto no implica ser conservador ni reaccionario, ni enemigo gratuito de Juárez; implica, en todo caso, ser partidario de la verdad, de la justicia histórica y, naturalmente, del propósito de hacer constar hechos históricos…¹

¿Y cuáles son esos hechos históricos? Devolvemos la palabra al historiador Luis Reed Torres:

Que el grupo contrario a los liberales haya acudido luego al viejo continente debe interpretarse como el reconocimiento de los conservadores de que con Juárez se podía, pero que no se podía con Juárez y los norteamericanos juntos. Contempladas bajo este prisma las cosas, no puede sino concluirse que la llamada intervención francesa, no debe en rigor sino ser calificada de contraintervención, con propósitos -por lo menos eso se esperaba de ella- de freno, de contención ideológica, racial, territorial y espiritual frente al coloso yanqui, cuya voracidad había resultado a México más que manifiesta y cuya expansión nos había costado tanta sangre y tanto dolor en 1847…²

Juárez fue, pues, un dictador que violentó sus propias leyes con tal cinismo, que careció de autoridad moral para juzgar y condenar a muerte al emperador Maximiliano y a los generales de División, Miguel Miramón y Tomás Mejía.

Su cantaleta fue, siempre, la defensa de la Constitución de 1857, la cual contravino al expedir la Ley para Castigar los Delitos contra la Nación, Contra el Orden, la Paz Pública y las Garantías Individuales, del 25 de enero de 1862, con la que armó la farsa de Consejo de Guerra contra Maximiliano, Miramón y Mejía.

Maximiliano de Habsburgo. Especial
Maximiliano de Habsburgo. Foto: Especial

El artículo 13 de esta ley contemplaba la pena de muerte para quienes invadieran territorio mexicano; recordemos -sin embargo- que fue el propio Juárez el que pidió que tres buques de guerra estadounidenses invadieran las aguas mexicanas y mataran a soldados mexicanos.

El artículo 14, por su parte, estipulaba que los capitanes de los buques que se dedicaran a la piratería o al comercio de esclavos también serían pasados por las armas.

De manera paradójica, el 6 de marzo de 1860, las tripulaciones estadounidenses del “Wave”, el “Indianola” y el “Saratoga”, actuaron como piratas contra las naves conservadoras mexicanas “General Miramón” y “Marqués de La Habana”, a instancias de Juárez.

El anticonstitucional fusilamiento de Maximiliano, Miramón y Mejía

El artículo 128 de la Constitución Liberal de 1857 estipulaba que dicha Carta Magna no perdería fuerza y vigor, aun cuando alguna rebelión interrumpiera su observancia.

Miguel Miramón. Wikipedia
General Miguel Miramón. Foto. Especial

Para mayor precisión, ordenaba que una vez restablecido el orden constitucional, se juzgara a los integrantes del gobierno rebelde y a sus colaboradores, con arreglo a ella -la Constitución de 1857- y a las leyes que en su virtud se hubieran expedido.Pues bien, el artículo 13 de la Constitución de 1857 prohibía las leyes privativas y los tribunales especiales, como el que armó Juárez para condenar a Maximiliano, Miramón y Mejía.

El artículo 21 especificaba que la aplicación de las penas era exclusiva de la autoridad judicial.Además, prohibía la aplicación de la pena de muerte a los culpables de delitos políticos.

El mismo artículo 21 de la Constitución de 1857 reservaba la aplicación de la pena capital al traidor a la patria en guerra extranjera; al salteador de caminos; al incendiario; al parricida, al homicida con premeditación, alevosía y ventaja; a los delitos graves de orden militar y a los de piratería.

Ustedes juzguen los actos de don Benito, a la luz de lo que acabo de decir.

Concluyamos con dos datos contundentes:

El general Miguel Miramón fue un hombre de honor, que siempre se distinguió por su rectitud, tanto en lo privado, como en lo político o en el combate.

Miramón fue uno de los Niños Héroes que defendió el Castillo de Chapultepec aquel 13 de septiembre de 1847, ante las tropas invasoras yanquis.

Veintidós años después, Juárez y sus secretarios ofrecieron una comida de honor al ex secretario de Estado norteamericano, William Henry Seward, artífice de la victoria juarista sobre los conservadores. Esto ocurrió el 28 de noviembre de 1869, ¡en el Castillo de Chapultepec!

Miramón lo defendió; Juárez lo entregó simbólicamente al agente de la Doctrina Monroe y del Destino Manifiesto, William Henry Seward.

Pedro Santacilia, yerno de Juárez y secretario particular de don Benito fue tan elocuente al adular a Seward que literalmente brindó por James Monroe.

El periodista y político liberal, Ignacio Manuel Altamirano, transcribió lo que dijo Santacilia:

Señores:

Se ha brindado ya invocando la memoria venerada de Washington, que representa en la historia del progreso democrático el gran principio de la emancipación colonial.

Se ha brindado también invocando el nombre imperecedero de Lincoln, que representa en la historia de la humanidad y del cristianismo e gran principio de la abolición de la esclavitud.

Yo vengo a invocar otro recuerdo, proponiendo un brindis de gratitud a la memoria de otro hombre que también representa un gran principio en la historia gloriosa de nuestros pueblos americanos.

Hablo, señor, del eminente estadista, del profundo político, del genio previsor que ha tenido la envidiable fortuna de dar su nombre a esa gran doctrina salvadora salvadora del nuevo mundo,y que será en lo sucesivo el verdadero lazo de fraternidad que unirá unas con otras, hasta formar una sola familia, las diferentes nacionalidades republicanas del hemisferio occidental.

Brindo, señores, a la memoria de James Monroe; y, brindo, además, porque tenga una completa realización práctica el gran principio proclamado por aquel estadista; porque la América sea para los americanos, y porque jamás se mezcle la política europea en los asuntos, sean cuales fueren, que acá se ventilen en nuestro mundo republicano.”

Tomás Mejía. Especial
General Tomás Mejía. Foto: Especial

Hoy, Puerto Rico está a nada de convertirse en el estado 51 de la Unión Americana.

Hoy, es noticia que el gobierno de Texas quiere finiquitar la expropiación de al menos 90 terrenos para poder construir el muro fronterizo prometido por el presidente Donald Trump.

También hoy es noticia la manera como Washington ordenó a México y a los países del Triángulo del Norte -Guatemala, El Salvador y Honduras- proceder a garantizar la seguridad del Imperio.

Hoy, de igual manera, es noticia que el secretario de Estado de la Unión Americana, Rex Tillerson rechazó participar en la cumbre de cancilleres de la OEA que arrancará el próximo lunes 19 de junio, en Cancún, Quintana Roo. Ese día, por cierto, se cumplirán 150 años del fusilamiento de Maximiliano, Miramón y Mejía.Tillerson enviará a su subordinado, John Sullivan.

Mucho podríamos hablar de la Doctrina Monroe y del Destino Manifiesto.

Podríamos hablar de cómo la CIA provocó el 68 mexicano para descarrilar el Desarrollo Estabilizador.

También, de los Tratados de Bucareli y de su secuencia, el Tratado de Libre Comercio de América del Norte.

Pero ni el tiempo ni las circunstancias lo permiten.

Estamos de cara a la Doctrina Monroe, la que según Pedro Santacilia, el yerno de Juárez, es la “salvadora del nuevo mundo, y que será en lo sucesivo el verdadero lazo de fraternidad, que unirá unas con otras, hasta formar una sola familia, las diferentes nacionalidades republicanas del hemisferio occidental”.

Una sola familia, concluyo, pero al estilo Puerto Rico.

Maximiliano, Miramón y Mejía; y antes, Iturbide, se opusieron a esta dictadura masónica y les fue la vida de por medio.

Por ello, lo menos que podíamos hacer hoy, era recordarlos con gratitud y admiración. Eso es lo menos, lo más lo dejo a criterio de cada quien. ¡Muchas gracias!

Notas:

  1. Luis Reed Torres. Al servicio del enemigo de México. 1806-2006, Bicentenario de un ¿Patriota? La Verdad sobre Juárez y el Partido Liberal. (México: edición del autor. 2006), 197.

  2. Ibid.

(*) Periodista mexicano.

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El establishment, de mecenas de Stalin a enemigo de Putin.

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Jorge Santa Cruz

Por: Jorge Santa Cruz (*)

En la actualidad, el Estado Profundo (es decir, el gobierno secreto que domina a Occidente desde Estados Unidos) es enemigo mortal de Rusia, debido a que rescató sus valores cristianos, a que lucha contra el terrorismo islámico y a que se opone al gobierno mundial.

Pero no siempre fue así. Es sabido que Wall Street financió a los bolcheviques que derrocaron al zar Nicolás II e impusieron la dictadura soviética en Rusia.
También, que hicieron caer a Japón en la trampa de Pearl Harbor, el 7 de diciembre de 1941, para que Estados Unidos entrara a la II Guerra Mundial y pudiera rescatar a la Unión Soviética de un cataclismo inminente, pues las tropas alemanas estaban a 40 kilómetros de Moscú.

Ese apoyo capitalista al comunismo, aparentemente incomprensible, se explica, pues, por los propósitos mundialistas de ambas ideologías. El establishment de entonces jugaba con las dos barajas y la guerra fría le redituaba ganancias económicas fantásticas.

El 11 de junio de 1942, los gobiernos de Estados Unidos y la Unión Soviética firmaron en Washington un tratado de cooperación, que comprueba lo anterior.

La agencia rusa Sputnik, en su página en español, consignó hace apenas dos días, lo siguiente:

El ‘Acuerdo entre los Gobiernos de la URSS y EEUU sobre la ayuda mutua en el transcurso de la guerra contra el agresor’ se enmarcaba dentro de la Ley de Préstamo y Arriendo de EEUU (conocida como ‘Lend-Lease’), aprobada con anterioridad por el presidente estadounidense Franklin D. Roosevelt.

Este documento estableció el concepto de la cooperación económica y técnico-militar entre ambos países durante todo el período de guerra.

En el marco de ese acuerdo, EEUU embarcó al frente soviético cerca de 350.000 camiones, 11.500 aviones, 12.000 vehículos blindados, 1.977 locomotoras, miles de toneladas de alimentos y medicamentos, entre otras cosas. A cambio, la URSS proveía a las industrias estadounidenses de recursos estratégicos, como manganeso o cromo, minerales utilizados en la fabricación de blindados.

Con la culminación del conflicto armado, las fuerzas soviéticas devolvieron la mayor parte del armamento prestado bajo el tratado e incluso hoy en algunos museos se muestran modelos de aviones Bell P-39 con las típicas estrellas rojas de las fuerzas soviéticas.¹

Se trató de una colaboración abierta que obligó al entonces dictador soviético, José Stalin, a ocultar a sus tropas -como lo reveló el 22 de agosto de 2016 el periódico español ABC en su edición electrónica“que los camiones en los que viajaban, y la comida que ingerían, provenía de Norteamérica”

El establishment de entonces, padre del Estado Profundo actual, tenía al nazismo como enemigo tanto en Moscú como en Washington y, por eso, actuó en consecuencia. Hoy, esa lógica no existe: el Emirato Islámico es su engendro y con él, quiere dominar al mundo.

Lo interesante es que los presidentes de Estados Unidos, Donald Trump, y de Rusia, Vladimir Putin, dan la impresión de querer salirse de ese juego macabro y por eso son denostados a nivel global.

Todo indica que Putin podrá resistir el vendaval; la pregunta es si Trump también lo conseguirá. Es algo que se ve muy difícil, aunque no imposible.

Referencias electrónicas:

  1. Sputnik Mundo. Un día en la historia: lo que ayudó a los soviéticos a aplastar a los nazis. Sociedad. Recuperado el 13 de junio de 2017: https://mundo.sputniknews.com/sociedad/201706111069889486-lend-lease-roosevelt-eeuu-urss-rusia/

  2. ABC. La gran mentira de Stalin para esconder que el Ejército Rojo ganó la II Guerra MUndial con ayuda de EE.UU. Historia. Recuperado el 13 de junio de 2017: http://www.abc.es/historia/abci-gran-mentira-stalin-para-esconder-ejercito-rojo-gano-iigm-ayuda-eeuu-201608220139_noticia.html

(*) Periodista mexicano.

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¿Qué esconde el enojo de Israel y del Estado Profundo contra Donald Trump? Autor: Jorge Santa Cruz

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Por: Jorge Santa Cruz (*)

El miércoles 10 de mayo, el presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, recibió al canciller ruso, Sergei Lavrov, y al embajador de Moscú en Washington, Sergei Kislyak, en la Oficina Oval de la Casa Blanca, lo que fue aprovechado por los poderosos medios de comunicación del Estado Profundo para lanzar una furiosa campaña de desprestigio -una más- contra el nuevo mandatario estadounidense.

Cinco días después, el 15 de mayo, el Washington Post y el New York Times -voceros del Estado Profundo- publicaron que Trump entregó a los funcionarios rusos información secreta y altamente sensible acerca del Emirato Islámico.

Según el Washington Post, Trump entregó información ultrasecreta a los funcionarios rusos acerca de supuestos planes del Estado Islámico de llevar a cabo atentados terroristas en aviones de pasajeros utilizando bombas escondidas en computadoras portátiles. Sus fuentes fueron funcionarios de los servicios secretos estadounidenses, a los que no identificó.

Cualquier persona podría terminar en la cárcel por dar esa información a un país que es considerado como rival de los Estados Unidos, salvo que sea el jefe del Estado, como es el caso de Trump, de acuerdo con las fuentes del Post.

El New York Times complementó la escena al revelar que la información entregada por Trump a los rusos había sido proporcionada a EE. UU. por los servicios secretos israelíes.

El teniente general McMaster, asesor de seguridad nacional de Trump, tuvo que salir a declarar que lo publicado por el Washington Post era falso y el propio Presidente de Estados Unidos, abogó por sí mismo al decir que su reunión con Lavrov podría salvar vidas y llevar a la paz.

La razón, detrás del escándalo

El Estado Profundo se empeña en afirmar que Rusia tiene a Irán como principal aliado en Medio Oriente, situación que convierte a ambos países en enemigos automáticos de Israel y Estados Unidos.

Desde su óptica, la información entregada por Trump a Lavrov podría ser triangulada a Irán, cuyos guardias revolucionarios y los terroristas de Hezbolá -según el gobierno de Netanyahu- luchan en Siria, a favor del presidente Bashar al Assad. Además, según Israel, los iraníes se están fortificando en la frontera con el Estado judío.

En palabras sencillas, lo anterior quiere decir, simple y llanamente, que Israel y el Estado Profundo están furiosos porque Trump sigue manteniendo la relación con el presidente ruso, Vladimir Putin, a pesar de que esto reduce la probabilidad de una guerra global.

WwwIsrael y el Estado Profundo quieren la caída de Bashar al Assad para ampliar el número de estados títere en el Medio Oriente; también, para debilitar a Putin e impedir que se reelija en el 2018, toda vez que es un verdadero adversario del Emirato Islámico, que ha sido utilizado por Occidente para desestabilizar a las naciones árabes musulmanas y para imponer severos controles a la población occidental so pretexto de garatizar su seguridad ante la “amenaza terrorista”.

Si Trump y Putin vencen al Emirato Islámico y se descubre la conspiración del Estado Profundo, se podría en entredicho el dominio global que ha sido impuesto por Wall Street, el Consejo de Relaciones Exteriores, el Club Bilderberg, la Comisión Trilateral, la Organización del Tratado del Atlántico Norte, la Reserva Federal de los Estados Unidos, el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial.

Eliminada la “amenaza terrorista”, ¿para qué más Actas Patrióticas?, ¿para qué más guerras en Medio Oriente?, ¿para qué más ejércitos privados?… Los grandes perdedores serían los grandes bancos y casas de bolsas, además de los exportadores de armas y dispositivos de espionaje y seguridad.

El destino del mundo, pues, depende de lo que le pase a Siria. Vistas así las cosas, lo de utilizar computadoras-bomba es apenas un pretexto más para tumbar a Trump, desprestigiar a Putin y derrocar a Bashar al Assad.

(*) Periodista mexicano.

@JorgeSantaCruz1

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¿Tiene razón AMLO al rechazar la alianza con el PRD en el 2018? Autor: Jorge Santa Cruz

Se ve difícil que gane la elección presidencial con el único apoyo del PT; pero el PRD actuó como esquirol en el EDOMEX

AMLO. Congreso MORENA. AMLO
Foto: lopezobrador.org.mx

Por: Jorge Santa Cruz (*)

El dirigente nacional del Movimiento Regeneración Nacional (MORENA), Andrés Manuel López Obrador, anunció que su partido sólo irá en alianza con el Partido del Trabajo (PT) en el 2018. Por eso, preguntamos: ¿tiene razón AMLO?

A la luz de los resultados de la pasada elección en el Estado de México, la primera respuesta sería NO. ¿Por qué?

Porque se estará exponiendo a que el sistema político le impida llegar a la Presidencia de la República por tercera ocasión consecutiva.

2006

La elección presidencial de 2006 terminó con una cuestionada ventaja de 0.62% a favor del panista Felipe Calderón Hinojosa. El IFE reconoció las siguientes cifras:

  • Felipe Calderón Hinojosa: 15,000,284 votos; esa cifra representó el 35.91% del total.
  • Andrés Manuel López Obrador: 14,756,350 votos, es decir, el 35.29% del total.

2012

La elección del 2012, concluyó con 7.48% de ventaja para el priista Enrique Peña Nieto.
El IFE oficializó las siguientes cifras:

  • Enrique Peña Nieto: 18,885,840 votos, equivalentes al 38.13% del total.
  • Andrés Manuel López Obrador: 15,675,105, o sea, el 31.65% del total.

2017

La elección-ensayo del Estado de México concluyó con una cuestionada ventaja de 2.78% para el aspirante del grupo en el poder:

  • El priista Alfredo del Mazo Maza obtuvo 2,048,325 votos (33.69% del total).
  • La candidata de MORENA, Delfina Gómez, 1,879,426 (30.91%).
  • El perredista Juan Zepeda con 1,087,608 (17.89%).
  • La panista Josefina Vázquez Mota finalizó con 685,000 boletas electorales a su favor (11.28%)
AMLO. Estadísticas de elecciones en EDOMEX. Especial
Captura de pantalla tomada el 9 de junio de la siguiente cuenta: @lopezobrador

Conclusión

Los dueños del sistema (Carlos Salinas de Gortari, Emilio Gamboa, Manlio Fabio Beltrones, Pedro Aspe Armella, Carlos Slim, Alberto Bailleres y demás) tienen a su servicio, además del PRI, a los siguientes partidos: PAN, PRD, PVEM, PANAL y PES. Con ellos, han hecho y desecho y con ellos jugarán la carta del 2018. No se olvide que el Pacto por México lo sacaron con el apoyo del PAN y del PRD.

Queda claro que el PRD actuó como esquirol en la elección del Estado de México y, por eso, López Obrador marca distancia de su antiguo partido.

Por eso, volvemos a preguntar: ¿tiene razón AMLO al rechazar una alianza con el PRD en el 2018? Tomando en cuenta todo lo anterior, la respuesta es: . Sólo que la tendrá muy difícil, porque necesitará sacar una ventaja de cuando menos 10 puntos porcentuales para blindarse contra las diversas facetas del fraude electoral.

PAN y PRD esbozan una alianza para el 2018. Es lógico. Son peones del establishment mexicano.

El PRI, por su lado, evidenció que sigue siendo el rey del fraude. Sus métodos los ha digitalizado.

¿Cómo ganar? López Obrador deberá modificar su plataforma, orientándola hacia mayoría de mexicanos independientes pero incrédulos; si no los convence, si no los incluye, si no les abre espacios para modificar la esclavitud política de México, se volverá a quedar en el camino y lo que es peor, la nación terminará por perderse definitivamente.

(*) Periodista mexicano

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Patética exhibición de las pandillas electorales. Autor: Jorge Santa Cruz

Jorge Santa Cruz. Foto actualizada
Jorge Santa Cruz

Por: Jorge Santa Cruz (*)

Las campañas electorales fueron una vergüenza. Se caracterizaron por las acusaciones y los reproches y, sobre todo, por los derroches de dinero. Lo que sigue, será en el mismo sentido: más lodo y un enorme gasto, a cargo de los tribunales electorales, los estatales y el federal.

La mayoría de las trapacerías para coaccionar el voto quedará en la impunidad, a pesar de la costosísima estructura electoral judicial.

Las denuncias de trascendencia nacional rebasarán a los tribunales estatales -como siempre- e irán a parar al Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF).

Una primera conclusión es la siguiente:

– El país necesita de un solo organismo electoral nacional, que de manera independiente, organice los comicios municipales, estatales y federales.
– Por ende, sólo se requiere de un Tribunal Electoral Nacional.

Dar ese paso supondría, para el erario público, un ahorro significativo.

Por lo demás, lo acontecido hoy confirma que el sistema electoral sigue bajo el control de las pandillas políticas que lo mismo utilizan a los medios tradicionales de comunicación, que a las redes sociales, para construir realidades falsas, con el indecente propósito de inducir el voto y manipular la opinión de las personas.

Tan es así, que las pandillas políticas comenzaron a hacer declaraciones triunfalistas -la mayoría sin el debido sustento estadístico-, ante la complacencia y debilidad de las autoridades electorales.

Ésta, sigue siendo nuestra realidad, de cara -ahora- al 2018.

(*) Periodista mexicano

@JorgeSantaCruz1

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